Entrega de llaves

La entrega de llaves, una experiencia vital para el éxito de su vivienda vacacional.

Hace un par de años estuve en Nueva York con la familia y alquilamos un apartamento a través de una plataforma de alquiler vacacional. La experiencia fue muy mala. Y no solamente fue porque el piso estuviera sucio y demás sino que el propietario falló en absolutamente todo: desde la entrega de llaves hasta la despedida con nosotros.

Existen sistemas permitiendo a los huéspedes hacer un check-in virtual sin necesidad de que el propietario se presencie.  En nuestro caso,  todo empezó mal precisamente por no haber tenido la oportunidad de conocer en persona al propietario desde el principio ya que probablemente nos hubiera dado opción a resolver gran parte de los problemas que nos encontramos en el piso. Y es que el dueño del piso que alquilamos, nos dejó la llave en una tienda 24 horas a escasos metros del edificio donde estaba situada la vivienda. Nos aviso el mismo día de nuestra llegada enviándonos un breve SMS con la ubicación de la tienda en cuestión.

entrega de llaves

El problema aquí no es un problema de logística sino más bien de concepto. Ya lo han entendido, no creemos en el concepto: que el huésped use su tarjeta de crédito como llave en un Travelodge (cadena hotelera muy económica) y se “busque la vida” es de esperar por la naturaleza misma en este tipo de alojamiento, por lo estándares que son estos hoteles en cualquier parte del mundo y lo poco que tienen que ofrecer aparte de una buena (y perfectamente limpia) cama para dormir.

En el caso del alquiler vacacional, la entrega de llaves significa mucho más que dar el acceso a la vivienda donde efectivamente hoy en día cualquier software puede dar una solución sencilla y más ágil que la humana. Pero de esto se trata precisamente de dar un toque humano al asunto. Es decir, el proceso de check-in, más allá de consistir en remitir unas llaves, el propietario (o quien le represente como anfitrión) debe ser capaz de explicar las reglas importantes de la comunidad de vecinos, explicar las cosas más destacadas que hacer en la zona, las opciones culturales o de ocio para los más pequeños, dar consejos auténticos (por oposición a los comerciales para los que no nos necesitan), asegurarse de que todas las necesidades básicas estén cubiertas, etc. En definitiva acoger a los huéspedes como si fueran familiares viniendo a descubrir su isla por primera vez.

Pues sí lo afirmamos sin miedo: hacer de anfitrión supone dedicar tiempo y sobre todo interesarse por sus huéspedes para hacer de su estancia un momento EXTRA-ordinario, con ganas de repetir por supuesto y de compartirlo con sus amigos, alimentando así de paso nuestro circulo virtuoso de huéspedes-clientes generando más reservas a través de amigos de huéspedes-clientes potenciales.

 

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